Catedrático

Catedrático

29 feb 2012

HOY ES NOCHEBUENA


En aquella fecha sellada
en la fragancia del incienso,
en la bombilla de la estrella,
como indicio del nacimiento
del niño Jesús.

Hoy es Nochebuena,
hoy sonarán las antiguas campanas
 en el municipio de Aguacatán.

En el campanario
suenan esas campanas,
en media noche
suena la música del reloj
cantando la gloria.

Ah que faroles, indicio
del cumpleaños de mi salvador.
Ah que tamales, indicio
del nacimiento
del pequeño y tierno niño Jesús.

Esta noche la estrella
se convierte como guía
para tripularnos hacia el pesebre
de la Iglesia, para ver el mesías.

Esta noche camina
sobre las estrellas fugaces,
y el tiempo discurre para llegar
a decir ¡Feliz Navidad!

 

RIO SAN JUAN


Pasé un instante en la rivera,
encontré el lugar  
que me incita para habitar
entre los árboles y entre las ramas
de la corriente de agua veloz.

Repleto el instante de miedo
cuando te divisé
que te atropellaba la sequedad
en aquella fecha plasmada en el rostro
de las piedras pintadas por el agua.

Prorrumpía llanto irrefrenable
en la rivera del profundo pozo,
por habitantes inconscientes,
ya que las lágrimas de las montañas
emergían involuntariamente
para abstener la sed de los vegetales.

Regresaste minutos después
con serenidad y placentero
sonriendo por los llorosos;
¡ah! y plantas serenas,
berros meciéndose por tu
móvil aliento sobre las piedras.
Razón de la sequedad
de tus lágrimas por no loarte
en las noches olvidables
del ayer.

Que esteta la corriente del río
chochándose con algas, berros;
y libélulas, mariposas reposándose
un rato en las hojas verdes de flores.

Ay Río San Juan
tus lágrimas frías  
para un refresco de la vida.
te veo venir con burbujas
ahora te digo salpícame
con el rocío de tus lágrimas
con amor y ternura.

SOY LUSTRADOR


Cinco de la mañana en Aguacatán
 la aurora me vigila,
hago brillante al viejo lodoso
mientras se baña en tinta.

Las ansias irrefrenables de aquel hombre
de ver nítidos sus zapatos maculados,
yo trapeando con mis manos suaves
y sucias; dando caricias con esponja
la suela, los zapatos quedan lucientes
como la brillantez del bello sol…

Momento inolvidable e imborrable,
aquel hombre con ropa elegante,
con zapatos ceñidos sobre mi caja,
y yo un niño sucio, harapiento;
terminando de brillar sus zapatos
y me dijo adiós... Me sentí nostálgico,
yo con apetito de recibir monedas
y el hombre no me deja una moneda,
huye entre el gentío.

Mi caja de madera maculada
 de pastas de coloridos y tintas vertidas,
mi único pantalón bañado de líquido
de diversos colores y con olor de alcohol.
Que al atardecer siento mareo
por adquirir unas monedas de estima.

Mi felicitación al que se me asoma
para pulir sus zapatos, porque yo gano así
la sonrisa de recibir unas monedas
para dar el pan de mis hermanitos indefensos
subsistiendo bajo la choza con paja
que el viento intenta desparramar.

EL FETO


Me gustaría emanciparme
para leer la naturaleza
y ver la luz del día.

Pero apenas tengo
unas cuantas gotas
de vida en esta habitación.

UN MUNDO INDEFENSO


Me quedé estático
como las regias montañas,
como el lustroso sol sin meditar
su tiempo para vivir, sin pensar
su talla para cobijarse
del estrago que forjamos tú y yo.

Inmóvil hombre pensante
en su maquillaje y luciente cuerpo
más dinero prendido
en apiñar un cúmulo de riqueza  
en muscular de la tierra indefensa,
y aún estático soy, hasta la muerte.

Sucumbe la tristeza,
amanece el día acostado
con el sol brillante,
concibiendo nuevos rayos,
nuevas esperanzas,
hombre inicia una nueva vida
 como el matrimonio
como tus nuevas uñas,
como las tiernas cañas.